Trópico de Júpiter

Y me construyo en el cincel que clava el aprecio guiado por mis párpados, que dan signos de tejido, que devoran el apliego de un brazo que dibuja un cuerpo sin vida, porque él observa el trazo molecular del primer molde que antecede el rugir bestial que corta el paso atosigado del fuego carnal; aprieto mis venas como diamantes que se hunden en una máquina que azora las raíces que aguijan el lenguaje de mi estómago… ¡Bebe el premio de mi sangre! Pues tú me antecedes el relieve de arcilla que escinden las ramas de tus abríos nacidos en sol. Clave que brotas en el bozal de la nada, vuestro sonido es auténtico como el habla de un clítoris recién mordido. ¡Acompaña el rostro que desprende el cauce solemne de mi río en otoño!

La seña dispuesta bajo la cima del garbo, promueve la combustión de una boca que solicita el cauce sideral de sus misceláneos buques eróticos; sedientos años han pasado para que el trópico navío cortejara el hambre que desprende el sacro-encuentro que renueva los coitos de Dios… ¡Amar la fiebre que deshoja el pulso espinar del frío principado que aguda en su oscuro reino (constelación de virgo)!

Yo he volado tantas veces, que tú me has traído junto a los cielos de oriente un fin en sienes, pero el encargo enrojeció el tumulto cuerpo que trenza en la flor dorada, pues los trigos despertaron el ondulo aceite que dentro de tu G ha sido el beso de los siete cielos de dharma. ¡Ciclos vienen en el musgo de tu sabia arma nuclear! Tú querías ser el uno de mi vida…

Genero la actuación, concibo la venta, el guardián bondadoso promueve el depósito que inclina la holgura de tu ave, y mis manos escoltan el precio oportuno de mi riqueza junto a la belleza de tu ánima; esta finca se adueña de la vasija que dará luz, a quien no es, quien tiene apetito en búsqueda de ser en los músculos de quien asume el prestigio vincular de tu columpio visceral.

Puede que espere quemado en recuerdos mudos, esos que llaman al suspiro noctívago, pero sus frases gimen el ardor de los cantares que únicamente su cuerpo designa en mis savias… Inmaculado compás de espumas que orbitaron miles de sombras, el magnífico arte de sobreseernos culpables. Contemplando el desafío de los soles, el presagio de oír su voz.
¡Oh mi cosmos, ven a mí! Esa zona cubre su femenina esencia, es el signo fiel de amar sin perjuicios. ¡Arrebáteme una infamia cuando nuestras manos sujeten a la obscuridad!

La habitación / Sebastián Armas

El libro quedó abierto por donde mismo
el marcapáginas parecía un kakariki tan quieto
que daba pena doblarlo.
Se quedó en la antepenúltima página
donde un helicóptero de juguete
trataba de derribar sin suerte
la cueva del ermitaño.
Hacia tiempo que no volvía al antiguo salón
los cortinajes eran los mismos de siempre
un tanto descoloridos por el uso.
El papel colgaba por algunas partes
con los nombres de esas ciudades que parecían caerse
a trozos.
El sillón de cuero oscuro
en la esquina
donde me sentaba
cubierto de polvo.
La luz entraba por donde mismo
no había ningún edificio nuevo enfrente
el letreto del barecito parpadeante
la viejas naves industriales
la tienda de ultramarinos
los mismos coches de segunda mano
el condenado semáforo
la misma gente
que me encontraba a diario.
Cada foto sobre la cómoda
que mira de frente
parecía interrogarme.
Sonreirías si me vieras aquí
de espaldas de vueltas de todo
con esta edad en la que todo vale.
Ahora es cuando nos toca callar
permanecer inmóviles
para que hablen las cosas
que fuimos enlatando.
Ya sé lo que seré de mayor
pienso ser como uno de esos filibusteros
o un atorado fantasma
que se detiene ante ti.
De todos los utensilios me quedo con este
voy a hacer como que no te quise
para quererte de nuevo.

que se amo lo que se amo / Matías Olivera

que se amo lo que se amo / Matías Olivera

que se amo lo que se amo
(o poema para ser leído como juan gelman)

que le importa al fondo monetario internacional
si nos brillan los ojos
cuando reímos
si nuestras lagrimas
son dulces o saladas

que le importa al banco mundial
si somos sensibles
susceptibles
si nos gusta
el helado de dulce de leche con nuez

que le importa a los grandes inversores internacionales
si tenemos sed
hambre
un sueño inoportuno
un insomnio floreado

que le puede interesar a wall street
si hoy tuvimos una caricia
amorosa
si estamos enamorados
si el invierno esta tan frío
si ahora todo esta tan caro

en que le perjudicaría al dueño del mundo
que se yo
al que sea
no se como se llama
que abrasemos a los hijos
que tengamos un presente
un pasado
que la vida nos conmueva
que
se
amo
lo
que
se
amo

Escritura /Exilio en la producción poética de Juan Gelman. Una lectura derridiana

Escritura /Exilio en la producción poética de Juan Gelman. Una lectura derridiana

tapaReseña:

En este texto, se analiza la relación Escritura /Exilio en la producción poética de Juan Gelman, a través de esa intersección conflictiva gestada por la filosofía y la poesía, a partir de las estrategias de la deconstrucción propuestas por J.Derrida. En tal sentido, las producciones discursivas del filósofo argelino y de  este poeta argentino, no se resuelven en una mera intertextualidad; por el contrario, se constituyen en dos ‘sofías’ que malogran la indivisibilidad de lo  uno puesto que ambas se mantienen en la apertura de una unidad siempre indecidible y entramada en el juego de una diferencia que, en sus derivas seminales, vuelve imposible todo intento de reapropiación de la unicidad conceptual. La imagen poética en tanto inscripción exiliar no sólo excede la realidad pretendida por el logocentrismo sino que, además, trabajando de continuo en la alteridad radical de la lengua, inquieta y desfundamenta los cánones del lenguaje. Por tanto, la poesía de Juan Gelman se constituye en esa experiencia del lenguaje realizada en la tensión misma de la lengua, por la cual la palabra poética se plantea como el lugar donde la experiencia debe volverse verdad y sentido.  A la vez, aquello que en la deconstrucción derridiana, en su imposibilidad, permanece como lo indeconstruible y por ello, fuente de toda deconstrucción, tales como lo son la aporía, la promesa y la justicia, en la poesía gelmaneana se mantienen inconmovibles constituyendo no solamente el compromiso ético que ha endeudado al poeta con todas las ausencias, sino además, el lugar de la memoria y de la esperanza en lo por-venir. Allí, la palabra poética de J.Gelman instituye su propia decibilidad y en ella, expone el sentido de una verdad que, a manera de relámpago fugaz y perturbador, surge en inmediaciones de la palabra creada. El poeta, entonces, lleva a cabo aquella única invención posible, anunciada por J.Derrida: la imposible constitución originaria del mundo de la palabra.

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Escritura /Exilio en la producción poética de Juan Gelman. Una lectura derridiana.
UNR Editora, 220 páginas. ISSN 978-950-673-966-7.
Tiberi, Olga

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Olga Mabel Tiberi (M.Paz, 1956). Profesora y Licenciada en Letras. Dra. en Humanidades y Artes. Mención: Filosofía.

Investigadora independiente del CIUNR: área Filosofía del Lenguaje, y Profesora Asociada en Facultad de Humanidades y Artes. Universidad Nacional de Rosario

Un poema de Caballero Bonald

Un poema de Caballero Bonald

Mi propia profecía es mi memoria

Vuelvo a la habitación donde estoy solo
cada noche, almacén de los días
caídos ya en su espejo naufragable.
Allí, entre testimonios maniatados,
yace inmóvil mi vida: sus papeles
de tornadizo sueño. La madera,
el temblor de la lámpara, el cristal
visionario, los frágiles
oficios de los muebles, guardan
bajo sus apariencias el continuo
regresar de mis años, la espesura
tenaz de mi memoria, toda
la confluencia simultánea
de torrenciales cifras que me inundan.

Mundo recuperable, lo vivido
se congrega impregnando las paredes
donde de nuevo nace lo caduco.
Reconstruidas ráfagas de historia
juntan el porvenir que soy. Oh habitaci6n
a oscuras, súbitamente diáfana
bajo el fanal del tiempo repetible.

Suenan rastros de luz allá en la noche.
Estoy solo y mis manos
ya denegadas, ya ofrecidas,
tocan papeles (este amor, aquel
sueño), olvidadas siluetas, vaticinios
perdidos. Allí mi vida a golpes
la memoria me orada cada día.

Imagen ya de mi exterminio,
se realiza de nuevo cuanto ha muerto.
Mi propia profecía es mi memoria:
mi esperanza de ser lo que ya he sido.

“Memorias de poco tiempo” 1954

 

Tres de José Emilio Pacheco

Tres de José Emilio Pacheco

Indeseable

No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.

***

Memoria

No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.

A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.

Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.

***

Alta traición

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.