Gelman habla en Chile de poesía, de su nieta…

(Citas tomadas de la entrevista hecha ayer por Vivian Lavín en el programa “Vuelan la Plumas”, de Radio Universidad de Chile)

Poesía chilena

“Creo que la poesía chilena de este siglo es extraordinaria, y uno se pregunta cómo, en un país tan delgado, caben tantos grandes poetas. De eso no caben dudas. Creo que la poesía en América Latina, desde el siglo que pasó y hasta el que entró, sigue gozando de muy buena salud.“

Periodismo

“Me interesa mucho el periodismo de investigación. En el marco en que se debatían muchísimas cosas –años 80 y 90- el periodismo empezó a jugar en Argentina una función sumamente importante. Hasta de sustitución en algunos casos de la justicia. El periodismo de investigación ponía sobre la mesa una cantidad de problemas que la gente padecía, y que se suponía que los que representaban a la gente tenían que tener en su discurso al menos, cosa que no era así.”

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“Lo contrario del olvido no es la memoria, sino la verdad”

Por JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS – Publicado en El País

Un hombre pasa por el lugar de la entrevista y saluda: “Adiós, maestro”. “Maestro lo será usted”, responde sonriendo Juan Gelman, que el lunes dirigirá un taller de poesía en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde a lo largo de este mes ha leído sus poemas de siempre junto a los que forman el libro que acaba de aparecer País que fue será. Radicado en México, Juan Gelman (Buenos Aires, 1930) encontró hace cuatro años, después de muchas pesquisas, a su nieta, nacida durante el cautiverio de su madre, secuestrada durante la dictadura militar junto al hijo del poeta y, como él, posteriormente asesinada.

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Juan Gelman frente a sus libros

Dante Medina

De Juan Gelman, a quien tengo el privilegio de conocer desde hace una decena de años, y con quien he tenido el privilegio de haber compartido la sal y el pan, se me antojó un nuevo privilegio: hablar de sus libros, enfrentar su obra publicada.

Preparé, para eso, una entrevista de una manera novedosa: en lugar de mandársela, esperar la respuesta por escrito (o en lugar de interrogarlo con una grabadora en mano) y mandarla al periódico, se me ocurrió hacer esta charla verdaderamente pública y, al mismo tiempo, darle la oportunidad a Juan de quedarse callado, si quiere. O, para mayor juego aún, dejar que los estudiosos de la obra de Gelman, o sus lectores y admiradores, contesten por su cuenta. O sea que Juan Gelman puede, una vez leído el cuestionario, mandar las respuestas al periódico, mandármelas a mí, o simplemente guardárselas para sí mismo.

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Juan Gelman termino su nuevo libro de poemas “Valer la Pena”

Buenos Aires, 6 de julio (Télam, por Jorge Boccanera).-

Desde “Incompletamente”, aparecido en 1997, que Juan Gelman no daba un nuevo libro. Ahora, el poeta conceptual, el de fraseo irónico, el vanguardista, el tanguero, el místico, dice haber dado los últimos toques a un nuevo libro de poemas titulado “Valer la Pena”, un volumen de 160 textos escritos desde 1996 a la fecha.

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Poesía es una realidad que puede golpear o acariciar: Juan Gelman

Por Kintto Lucas, Corresponsal del Servicio informativo Iberoamericano de la OEI, Quito, Ecuador.-

“El inconsciente grita mucho y es para mi la manera que tiene de expresar la realidad, de explorarla y cuestionarla, y a la vez crear otra. Yo no puedo sentarme y decir ahora voy a escribir un poema sobre tal cosa con esta estructura… así no funciona”, explica el poeta argentino exiliado en México.

El último Premio Juan Rulfo de literatura hispanoamericana -uno de los más importantes para escritores en lengua española- otorgado por la trayectoria literaria, fue concedido al poeta argentino Juan Gelman, quien desde hace muchos años está radicado en México.

De mirada tristona y el alma herida, el poeta Juan Gelman lleva el exilio adentro, la emoción, la magia y la voluntad de seguir transformando la palabra, caminando hacia días de más colores, días en los que la poesía además de golpear, acaricie.

Y conversar con Gelman es como hablar con los recuerdos, es como hablar con la vida de los recuerdos. Y los recuerdos vienen como almitas surgidas de la raíz misma de la dolor, como quien no quiere olvidar los pedacitos de recuerdos que lleva a cuestas, y se acostumbró a quererlos y derramarlos una y otra vez entre la gente para que no haya olvido

De alguna manera el exilio es como una obsesión en él. Se fue de su país exiliado en la época de la dictadura, volvió y era un exiliado en su propio país. Luego se fue nuevamente. Según algunos críticos literarios, se podría decir que Gelman desde su niñez es un eterno exiliado. “Los exilios son varios y variados, entre los primeros está el de alejarse de la infancia, que para muchos es un refugio, un lugar donde protegerse -asegura el poeta. En mi caso fue así, en la cercanía con la vieja y el viejo, con los asombros y descubrimientos. Pero todo se va, y al volvernos adúlteros y adultos dejamos lejos ese bello lugar, ese país. Pero también hay infancias muy duras, que serían algo así como dolorosos países, incluyo en esto la infancia de los que no dejan de ser nunca niños, la de los que no tienen acceso a la educación, la de los niños delincuentes, la de los dejados de la mano de Dios. Y dentro de ese exilio interior, está el otro, el que sigo viviendo… Aunque ahora en México estoy bien, me quieren, la gente es muy buena”.

Entre el tango y las obsesiones poéticas

Y dentro del exilio está el tango. Aunque también se podría decir que dentro del tango está el exilio. Como dijo algún compositor argentino, se podría argumentar que la vida es un tango. Y el tango se quedó en Gelman para seguir viajando con él.

“Yo fui milonguero desde los 15 años -comenta el escritor. Jorge Luis Borges dice que el tango es una manera de caminar. No lo voy a contradecir, pero me parece que el tango es una manera de conversar. Por eso creo que la milonga es un diálogo bailable.

Los padeceres que el tango relata van más allá de la perdida de una mujer o algún amor. El tango siempre está en mis poemas. En “Citas y comentarios” tengo alusiones a místicos como el profeta Isaías, San Juan, el Rey David, Santa Teresa, y entre ellos están varios autores de tangos, que en ciertas forma también están rodeados de misticismo”.

¿Pero dónde está la mística en la poesía de Juan Gelman? O mejor sería preguntarse ¿dónde está la obsesión de su poesía?

“Son varios los temas que me obsesionan señala Gelman. No es nada nuevo pero cada uno de nosotros escribe sobre un puñado de obsesiones: la infancia, el amor, la mujer, la muerte, el otoño y la revolución parecen ser las mías. Aunque sigo creyendo que el único tema de la poesía es la poesía misma y por eso es que ella puede hablar de cualquier tema, todo le atañe. Basta con leer a Gustavo Adolfo Bécquer para recordar aquello de ‘poesía eres tu’, refiriéndose a la mujer. Pero eso se puede aplicar a la realidad misma: ‘realidad, poesía eres tu’, entendiendo por realidad todo lo que quiso o pudo ser, y no es”.

La herida del silencio

Si la realidad es poesía como propone el poeta, la poesía es una realidad que puede golpear o acariciar cuando surge de su pluma.

“La poesía siempre propone preguntas y no necesariamente formuladas entre signos de interrogación. Cómo nos marcan las palabras y cómo nos dejan siempre una herida sin remedio: el silencio… La poesía también padece de los encuentros desafortunados y también los desencuentros. Siempre estamos escribiendo para enterarnos de lo que queremos decir. De una manera o de otra, y de formas diversas, puede aparecer lo político en el poema. El exilio fue importante para otras reflexiones. Si fuimos realmente derrotados, esto conduce a una reflexión, en algo que no es del todo voluntario: la poesía. La poesía no es un asunto de voluntad. Cuando lo es resulta un desastre. En algunos de mis libros me dediqué mucho a la poesía en prosa, después saqué uno que es bien loco, está escrito en sefardí (obviamente con traducciones) y con una construcción muy loca pero llena de vida. Yo sigo vinculado a la cotidianidad, la cotidianidad me sigue dando mucho material… Mis obsesiones se prolongan en poemas y tal vez terminan algún día en libros, pero si la obsesión no llega, no puedo escribir. El inconsciente grita mucho y es para mi la manera que tiene de expresar la realidad, de explorarla y cuestionarla, y a la vez crear otra. Yo no puedo sentarme y decir ahora voy a escribir un poema sobre tal cosa con esta estructura… así no funciona mi poesía”.

Tomando prestadas las palabras del escritor ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, se puede decir que “Gelman es el mayor poeta vivo de habla hispana”. Es el que supo quebrar los versos y los transformó en sueños, quebró las palabras y creó otro diccionario, quebró la cotidianidad y la hizo magia, quebró la estructuras y nos regaló unas totalmente distintas.

Servicio Informativo Iberoamericano, Marzo 2001 РN̼mero 37