Gelman presentando Carta a mi madrePublicado en La Jornada.- Fotografía: Cristina Rodriguez

Una nueva edición integrada por una versión manuscrita, así como una tipográfica de Carta a mi madre, del poeta argentino Juan Gelman, fue presentada la tarde de este domingo (25-11) por los escritores Francisco Hernández, Marco Antonio Campos y Francisco Magaña, en la sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes.

Al concluir el acto, Gelman recordó que recibió una carta de su madre en el exilio, misiva que terminaba diciéndole: “te dejo porque estoy cansada”, palabras que interpretó y lo motivaron a hacerse de un pasaporte falso –al final sin poder conseguirlo– para regresar a la Argentina, y estar cerca de su madre agonizante.

Carta a mi madre fue escrito en una noche febril de 1984 en Ginebra y es considerado uno de los poemas más conmovedores y desgarradores del autor.

“La poética con la que Gelman liga el recuerdo doloroso por su madre muerta, la dictadura militar y la impotencia ante las circunstancias, es quizá una sucesión de su Carta abierta (1980), donde entabla una conversación con su hijo asesinado por la dictadura, a los 20 años de edad.”

La obra de Gelman dedicada a su madre es un poema que “estremece y golpea, porque todos la conocemos, sin conocerla, y todos habremos de escribirla alguna vez, y enviarla con o sin sobre, con o sin estampillas, alguna vez”, apuntó Francisco Hernández, quien recordó algunas líneas de Paradiso¸ de José Lezama Lima, en las que asegura que “en realidad la vejez del hombre, comienza el día de la muerte de su madre”.

Hernández, más que centrarse en el poema de Gelman, leyó un texto personal sobre las emociones que le provocó la obra; en el que describe su relación, los afectos y distancias que tiene con su propia madre, aún viva.

Marco Antonio Campos, quien escribió y leyó el epílogo del volumen, tras enumerar algunos títulos y autores de poemas “hermosos y emotivos” a la muerte de la madre, en referencia a Gelman señaló: “El amor del hijo desde niño se buscaba –se dio– por separaciones. Temprano el niño se rebeló contra la madre, quien nunca le puso la mano encima, pero sabía ‘pegar con el alma’. No pocas veces las separaciones son las mejores armas para amarse entre madre e hijo; cuando no hay posibilidad de diálogo o de entendimiento en la convivencia frecuente. Mientras más lejana en el mundo se halle la madre, mientras más claro sea el desencuentro, más se ahonda y se halla próxima el alma del hijo”.

De Carta a mi madre, apuntó Campos, “podría decirse lo que Borges escribió sobre Cortázar: ‘el estilo no parece cuidado, pero cada palabra ha sido elegida’”.

Publicado por Ediciones Monte Carmelo, de Tabasco, un fragmento del poema fue leído por el autor al concluir el acto. El poema comienza así: “recibí tu carta 20 días después de tu muerte y / cinco minutos después de saber que habías muerto”