El emperrado corazón amoraLA ESTELA

DOS cuerpos jóvenes cavaron
una pared silenciosa del barrio
hace mucho tiempo. Ahí está
sin morir, pura, dialoga todavía
con la pasión.
En sus ladrillos quedó la diosa
que cuida vidas interiores,
se oyen los potros que
la galoparon una noche,
conocieron el todo de la nada
y la extrañeza de los cuerpos.
La centinela tiene
fuegos apenas recordados, ahorcaditos
en la sangre que vino después.
¿Adónde va el porqué desasido del cuándo? Pasaron la espada por
las manos que despertaban pechos,
noticias de ropas caídas.

OIGA, QUÉ SED

EN los diálogos del amor
caben substancias rotas, paisajes
que se olvidaron ser. El cuerpo
no recibe la luz superior,
tiene voces prestadas de
rostros que la
exactitud de la balanza abandona.
¿Qué hacen estas malezas
en el camino más difícil?
El hombre sin trabajo muere
en lo que dice, si nació
o no nació, papeles que
no esperan compañía.
Hay que sellar el viaje
del mundo a una nación
con las puertas cerradas siempre.

VESTÍBULOS

EN el vestíbulo del corazón
se alza una casa vieja
que el padre cerraba a llave cada noche.
El patio con helechos
amados por la madre, el carbón
de polentas repetidas, su luz
contra la oscuridad de ollas,
el cielo desplomado.
¿Quién romperá esa red?
¿Adónde se dirige?
¿Quién la tejió, qué hilitos
pusieron que atan todavía?
Su abismo más profundo es el más alto.
No romper sus mensajes con
cuchillos peores que la muerte.

VINOS

EL vino malo recuerda a la lengua
la rigurosidad de la locura,
o pensar en el cisne
salvado del diluvio, la pasión
por las distancias entre
la hora y su hora, palomares
donde aterrizan vientos, vidas,
el horno donde se
queman preguntas.
¿Adónde fuiste, pie descalzo?
En los nervios del cosmos asoman
lunas secretas de Tenochtitlán.
¿Quién lo olvida, quién olvida sus
espejos simples de la tierra?
La memoria tiene dos ojos, uno
perdido en copias de la sangre, otro abierto
a calles que el abajo les tiembla.
La sombra del pasado se ata
al pasado que no sucedió.
Condecoraron al olvido
por su actividad sin esencia.

DOBLES

LA palabra no tiene hospitales
que le curen el mundo.
Funciones naturales la hieren
y sacarla para darle otras copias
es romperla, romper
su documento de identidad. La gracia
que le sonríe en las ventanas dobles
contra su frío dice
que sus límites desordenan los
movimientos de la necesidad.
Suntuosa ley que arrastra
decisiones sin cuerpo.
En cada rostro es un
piano perdido.

ENTRESHIJO

LA mano sube y baja a la noche
sobre el ritmo del corazón.
Él sueña, qué, no sabe, pero
el sabor en la boca no miente
y el estampido del día
borra rostros. Cansado es
revertir nervios que funcionan
con el despliegue de los astros
y las obras sensibles.
Remolcan a cadena
la resurrección del calor y
los órganos internos del estar amoroso
sustituyen la falta con un puente
que va adónde.
¿Al caballo de Córdoba? La foto
da fe que galopó ternuras
con un niñito al lado.
La foto se quedó
y un espejismo de aguas lentas
deshace el orden cósmico hoy.
Decirlo en voz alta es un lugar
de la conciencia apenas
cubierto por substancias vulgares.

HAY

ARRIBA, léase
algo de estar bajo consuelo. Las
palabras y su naturaleza
traen caballos con sed.
¿A qué entrañas de su silencio escriben?
Su amor obra, la casa
donde viven no es demasiado.
La lengua
habla según amor que se le tiene.
Nadie sabe qué pasa
con un verbo que no se puede declinar
tan dedicado a su pasión.

Datos del libro

  • Nº de páginas: 304 págs.
  • Editorial: TUSQUETS EDITORES
  • Lengua: CASTELLANO
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788483833322
  • Año edicón: 2011
  • Plaza de edición: BARCELONA