Arturo Jiménez / La Jornada

La lectura de poesía, dice Juan Gelman, es una actividad tan solitaria como su escritura. Por ello el poeta argentino radicado en México descree un tanto de la declamación en público.
Pese a ello, Gelman participará con entusiasmo en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino, caracterizado por lecturas para todo público y que este año está dedicado a él.

”Es un reconocimiento sumamente honroso e importante porque, por así decirlo, son los colegas del oficio los que han decidido el homenaje. Soy el primero no nacido en México que tiene esta honra, aunque ya me consideran mexicano. Yo elegí venir a México y aquí me quedaré, no sigo en el país como una prolongación del exilio.”

El encuentro se realizará del 18 al 23 de octubre en diversos espacios de las ciudades de México y Morelia, y en él participarán 65 escritores de 18 países. También se entregará el Premio Jaime Sabines/Gatien Lapointe a Eduardo Lizalde, y la poeta polaca Kystyna Rodowska participará como invitada especial.

Después del anuncio formal, ayer en la cafetería del Palacio de Bellas Artes, Gelman charló con reporteros sobre poesía, su lectura solitaria y su declamación pública.

-¿No está muy convencido de la lectura pública de poemas?

-Estoy convencido de que un festival suele atraer a la gente interesada en la poesía. A lo que me refiero es que una cosa es escucharla y otra leerla en un ambiente de recogimiento.

”La lectura a veces puede engañar un poco. Por ejemplo, hace muchísimos años me tocó asistir a un recital en el que participaron Alberti, Neruda, Guillén y un gran poeta argentino que se llamaba Raúl González Tuñón. Ocurre que González Tuñón, que era un hombre muy nervioso, leía muy mal sus grandes poemas.

“En cambio Guillén recitaba magistralmente. Neruda, a su vez, leía con una cierta monotonía, de todos modos interesante. Y en cambio Alberti decía sus cosas con un gracejo español muy atractivo. De manera que, a veces, la lectura en voz alta puede producir errores en el que la recita. La poesía no se puede declamar, hay que leerla.”

Sin embargo, Gelman pondera: ”Lo que me parecía muy interesante de Neruda, a pesar de la monotonía con que leía, era que a través de su lectura uno podía escuchar un ritmo que la lectura del poema escrito a veces no da. Esa es la ventaja que sí tiene el escuchar a los grandes poetas personalmente o en cd. A mí la poesía siempre me parece una especie de música de cámara”.

Para Gelman, el poeta se la pasa interrogando la realidad e interrogándose a sí mismo acerca de sus obsesiones. ”A veces encuentra premoniciones o pre-visiones, pero eso es absolutamente producto de esa interrogación”.

-¿Cuáles son sus obsesiones?

-El amor, la niñez, la muerte, el otoño, la justicia social, la revolución. Ningún poeta o escritor habla de muchas cosas, sino de pocas. La obsesión es como una espiral, cada vez más abarcadora, en la que la expresión de una misma obsesión cambia por la edad, las experiencias de la vida o las lecturas.