«Cierro los ojos bajo el solecito romano. Pasas por Roma, sol, y dentro de unas horas pasarás por lo que fue mi casa, no llevándome sino iluminando sitios donde falto, que reclamo, que reclaman por mí. Los vas a calentar de todos modos, exactamente cuando de frío temblaré.»
Juan Gelman escribió Bajo la lluvia ajena en 1980, durante su exilio en Roma. Los textos que lo integran, componen un mosaico de agudas reflexiones sobre el destierro, la ausencia y el dolor. Elaboradas con igual sentimiento y hondura, las aguafuertes de Carlos Alonso confluyen en la obra de Gelman, forjando en su encuentro un testimonio que emociona por el esplendor de su lucidez. La obra está destinada a lectores y lectoras adultos.
«Escribo sobre un tema que no le gusta a nadie. / Tampoco a mí. / Hay temas que no le gustan a nadie». La cita preliminar del poeta chino Po I-po define las circunstancias personales de Gelman respecto de la historia que se dispone a contar; su primer fragmento comienza con un reconocimiento de las tensiones entre pasado y presente: «Es difícil reconstruir lo que pasó, la verdad de la memoria lucha contra la memoria de la verdad. Han pasado años, los muertos y los odios se amontonan, el exilio es una vaca que puede dar leche envenenada, algunos parecen alimentarse así». El poeta mira hacia adentro retratando su condición («Mis raíces están a miles de kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares y un océano»), y el pasado inmediato vuelve a golpear la memoria; en la carta a Paco Urondo, Gelman concluye el fragmento XXI con un párrafo que se repliega sobre sí mismo: «No me quiero morir en lugar tuyo, aunque a veces quisiera estar en tu lugar».
Juan presentará Bajo la lluvia ajena el 27 de noviembre a las 19:30 en Casa América de Madrid.


