Que los hay, los hay. Al menos para el gobierno de W. Bush: los Mujaidines del Pueblo (MEK, por sus siglas en inglés) pasaron de la lista oficial de terroristas “malos” establecida por el Departamento de Estado a la de los “buenos”. Son disidentes iraníes que perpetraron atentados terroristas para Saddam Hussein cuando su guerra contra Irán y más que una organización es un culto. Luego de la invasión a Irak, sus miembros se instalaron en los campos de entrenamiento de Ashraf, Habib –en plena Basora– y otros con el conocimiento y el consentimiento de los ocupantes. Un reciente estudio de Human Rights Watch denuncia a lo largo de 28 páginas las violaciones de los derechos humanos perpetradas por los MEK (hrw.org, 1-5-08).
No hay duda de que Juan Gelman es uno de los poetas mayores de la lengua española. Cabe recordar que la fuerza más extrema de su palabra nace de haber dejado atrás la superficie del dolor y de la cólera para ahondar en sus raíces y que uno de sus mayores logros ha sido volver positividad la abominable suma del oprobio y la desgracia. Sí, como decía Julio Cortázar sobre Juan, todavía hay alquimias posibles cuando se posee el lugar y la fórmula como lo poseen los poemas de Gelman.
No es por azar que nacemos en un sitio y no en otro, sino para dar testimonio. El, quien como pocos supo caminar por el filo de la pérdida, esgrimió a contracorriente de las calamidades de su época, renunciando a todo ritualismo y a los códigos facilongos de la escritura combatiente, sus propios verbos y su fina ironía y aportó a la lengua castellana algunos de los giros y las palabras que faltaban.
Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señor Ministro de Cultura, Señor Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, amigas, amigos, señoras y señores:
Deseo, ante todo, expresar mi agradecimiento al jurado del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, a la alta investidura que lo patrocina y a las instituciones que hacen posible esta honrosísima distinción, la más preciada de la lengua, que hoy se me otorga. Mi gratitud es profunda y desborda lo meramente personal. En el año 2006 se galardonó con este Premio al gran poeta español Antonio Gamoneda y en el 2007 lo recibe también un poeta, esta vez de Iberoamérica. Se premia a la poesía entonces, “que es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa” para don Quijote, doncella que, dice Cervantes en “Viaje del Parnaso”,
“puede pintar en la mitad del día
la noche, y en la noche más escura
el alba bella que las perlas cría…
Es de ingenio tan vivo y admirable
que a veces toca en puntos que suspenden,
por tener no se qué de inescrutable”.
A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aun antes en este histórico Paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo verdaderamente admirable en estos “Dürftiger Zeite”, estos tiempos mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderin preguntándose “Wozu Dichter”, para qué poetas. ¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte.
El Festival de la Palabra, concebido como un espacio para la reflexión y el debate y para la promoción del buen uso del español, pretende acercar la literatura a la sociedad y difundir asimismo la obra de los autores que han sido premiados con el Premio Cervantes, el más importante galardón literario español. Organizado por el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales y Extensión Universitaria de la citada Universidad, el Festival de la Palabra cuenta con el patrocinio de Banco Santander, a través de su División Global Santander Universidades, y con la colaboración de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, institución que siempre ha prestado especial atención al Premio Cervantes, como muestran sus espacios dedicados a Rafael Alberti, Antonio Buero Vallejo, Dulce María Loynaz, José Hierro, Jorge Edwards, Gonzalo Rojas y Antonio Gamoneda.