Juan Gelman, “memoria de la sombra de la memoria”

nov 05

por Rosana Gutiérrez

Juan Gelman, es indudablemente el poeta más representativo de las letras rioplatenses contemporáneas. Su poesía habla de arrabal tanguero, de olor a puerto, de historia pasada, de padecimientos recientes y a la vez conjuga la ternura mezclándose en los volcanes de las vivencias personales, el dolor y los ruidos de la calle.

Su vida, marcada a fuego por la dictadura militar argentina y el genocidio, no queda fuera de sus letras.

Militancia política, exilio, muerte, son temas recurrentes como así el tema del amor que permanece en toda la obra como una especie de manifiesto.

Ese amor que supo sentir tempranamente, que lo impulsó a escribir sus primeras estrofas, ese amor que fue y es siempre el motor de su trabajo, de esa lucha casi obsesiva por encontrar a “esa señora que se acuesta con tantos”, la poesía.

Dentro de este largo y denso camino, la obstinación por la palabra. En Gelman, ella parece conversarnos todo aquello en lo que alguna vez pensamos, algunas veces en un grito de pena o de odio, pero también suele ser como el susurro de un soplo de esperanza, denuncia y redención.

Poesía como instrumento de búsquedas y encuentros, poesía que “no mitiga, pero ayuda”, poesía inevitable, pero de lenguaje extremadamente cuidado. Saliendo de cánones convencionales, jugando con puntuación y estrofas quebradas, giros coloquiales y jerga porteña.

En el prólogo de su primer libro, Violín y otras cuestiones, (1956) Raúl González Tuñón hace mención a este “clima porteño, entrañable” que cruza “galopando una música de tango”.

Tal vez, junto al peruano Cesar Vallejo, González Tuñón sea una de las mayores influencias de este Gelman joven, de él parece haber tomado el interés por las calles de la ciudad, el lenguaje franco, llano, despojado de solemnidad. Pero, al mismo tiempo, ajustándose a una necesidad individual. Violín y otras cuestiones puede considerarse el inicio de toda una corriente de la poesía argentina.

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,

El juego en que andamos (1959) y Velorio del solo (1961), conservan rasgos del primer libro, acentuándolos y tornándolos en estilo. Gelman aquí comienza a manejar los silencios y la síntesis, el tono de confidencialidad se hace presente y le otorga un atisbo de afecto proclamado por el tema amoroso, la vida cotidiana que aparece atenuada por pequeñas maravillas y chispazos de ilusión, pero también por la bronca y la impotencia ante la injusticia, la soledad y la muerte.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

Gotán (1962), comienza a disfrazar la crítica aguda y la convierte en humor, ironía y audacia. Tal vez emparentado con Girondo y con ese aire de Carriego, pero sin dudas, ya con un propósito estilístico claro. Este libro parece cerrar una etapa, el final del comienzo.

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

En “Cólera buey”, (con una primera edición cubana de 1965 y una definitiva de 1971) el tema político se manifiesta desnudo, concreto. Es la época del Gelman militante, del Partido Comunista y también del desengaño. Como él mismo avisa, en este libro incluye un poema al comandante Guevara y los restos de nueve libros inéditos escritos en un momento muy particular de su vida. Se trata de una etapa de crisis donde la poesía entra en ruptura, se pone a prueba y habla, asimismo de la esencia misma de la poesía, a través de una gran diversidad de recursos, como la invención de “otros” que firman por él, escritores ficticios como Yamarrokuchi Ando y John Wendell, dos de las identidades que asumen el sujeto poético y se manifiestan a través de simuladas traducciones de poemas.

Estos personajes serán un recurso utilizado más de una vez en sus obras posteriores, y a diferencia de los heterónimos de Pessoa, funcionarán como máscaras, como defensa de la propia intimidad.

El crecimiento poético, a partir de Cólera buey, se hace tangible y continuará en los siguientes libros in crescendo, en la búsqueda, en el juego exquisito de moldear las palabras hasta convertirlas en casi gestos, imágenes puras y desconcertantes.

Ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites
y me despiertas en la mitad del día para acostarme
en tu recuerdo y eres furia de mi paciencia para
mi dime qué diablos hago por qué te necesito quién
eres muda sola recorriéndome razón de mi pasión
por qué quiero llenarte solamente de mí y abarcarte
acabarte mezclarme a tus huesitos y eres única
patria contra las bestias el olvido

Continuando la serie de Traducciones de Cólera buey, en 1969 publica Traducciones III. Los poemas de Sidney West. Aquí aparece un “otro”, un poeta extranjero al que simula traducir, con el aditamento de que cada poema cuenta la historia de un personaje, ambientado en un pequeño pueblo norteamericano. El juego del lenguaje es aquí desenfadado, el recurso de la traducción como una forma narrativa aparente, le da a la obra una frescura y libertad expresiva cargadas de humor.

Esta impronta de Gelman aparecerá con Fábulas (1971), aplicada a diversos personajes imaginarios o de la historia, pero con un contenido político más fuerte y dramático. La crítica social se agudiza y tal vez sea este libro el que abra las puertas al compromiso y la moral combativa características de Gelman.

si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas
del que se tiró al mar/ ¿qué pasa con los hermanitos
que entierraron?/¿hojitas les crecen
[de los dedos?/¿arbolitos/otoños
que los deshojan como mudos?/en silencio

los hermanitos hablan de la vez
que estuvieron a dostres dedos de la muerte/sonrien
recordando/aquel alivio sienten todavía
como si no hubieran morido/

En Relaciones (1973), Gelman traza el mapa poético de toda una década, sus poemas, aquí componen un discurso descarnado, ardiente, reflejo de épocas turbulentas. Aquí el recurso es el de la interrogación, y con la eliminación de signos de puntuación, las respuestas se expresan iguales a la pregunta, pero significando lo contrario o dudando como en una especie de soliloquio de conciencia analítica, contestataria, y a la vez cargada de una nostalgia manifiesta en el lenguaje directo, sencillo.

Este mecanismo de “preguntas inexistentes”, coloca a Gelman en el ángulo de la reflexión, sitio que no abandonará jamás y se verá reflejado en toda la obra, de aquí en adelante.

En la incesante búsqueda irá agregando otros recursos, como la utilización de barras que establecen ritmos o sentidos. Esto continuará en Hechos (publicado, junto con la reedición de Relaciones, como Hechos y relaciones, en 1980)

Hechos es el primer libro del exilio y el lenguaje aquí es más áspero, pesimista, el dolor por las muertes de los compañeros, el desarraigo, la melancolía. Se trata, de todas maneras, de un juego pasional con la lengua, incluso violentándola con la invención de palabras, cambiándolas de género, conjugando sustantivos y adjetivos como verbos.

En el decenio que siguió a la crisis/
se notó la declinación del coeficiente de ternura/
en todos los países considerados/ o sea/
tu país/ mí país/ los países que crecían entre tu alma y mi alma de
repente/
duraban un instante y antes de irse/ o desaparecer/
dejaban caer sábanas llenas de nuestros sexos
que salían volando alrededor como perdices/

Carta abierta, dedicado a Marcelo, el hijo asesinado por los genocidas, es el dolor hecho poesía, un canto descarnado y hondo, una apología al amor y constituye en sí, todo un testimonio sobrecogedor, donde Gelman no habla de su dolor, sino que hace hablar al mismo dolor.

Las palabras fluyen desnudas, sangrantes, dejándose llevar por la fuerza de la tragedia, por el drama del duelo, por la impotencia de la lejanía y la desesperada injusticia de no saber. Las palabras aquí develan uno a uno todos los sueños rotos de una generación entera, de un país ensangrentado.

“deshijándote mucho/deshijándome/
buscándote por tu suavera/
paso mi padre solo de vos/pasa
la voz secreta que tejés/paciente/

como desalmadura de mi estar/
¿niñito que pasás volando por
los trabajos grandísimos?/
¿atando?/¿desatando?/¿atando para
que no me quepa en vos?/¿me fuese afuera
de este dolor?/¿a dónde?/¿qué país
sangrás/para que sangre carnemente?/
¿por dónde andás/tristísimo de tibio?

En Citas y comentarios (1982), la construcción de los poemas se muestra más cerrada, pero es perfecta en su forma. Cada uno nace de frases o imágenes halladas en otros textos -de Santa Teresa, San Juan, Le Pera, Baudelaire y Van Gogh, entre otros, para armar un bello canto de amor a la patria lejana.

y todo el cuerpo dolorido/frío/
el corazón enfriado como si
alma ya no tuviera/o respirar
para alentar/morir/dar vida al alma/
durar así días y días/como padecimiento que arde de sí mismo/
y el alma en sus pasitos por la de- solación como vos/palabra tuya

Hacia el Sur (1982), es un libro de poemas muy extensos, donde se mezclan temas, incluso dentro de cada uno de ellos, pero teniendo como base siempre, el tema político. Aparecen aquí nuevamente unos “otros”: José Galván y a Julio Grecco, uno desaparecido y otro muerto en combate contra la dictadura, haciendo referencia y homenaje a Paco Urondo y Rodolfo Walsh.

¿qué este vuelo entre la vida y su ser?/
¿este temblor como un sombrero gris?/
este temblor como fierro
candente en su batalla

o punto de morir?/¿para qué
te trabajamos/cielo/llenamos
tus vestidos de todo lo que crece?/
vos esperás la muerte/yo espero la victoria

Los poemas de amor de Anunciaciones (1988) destilan un desamparo y una soledad pasmosa. Imágenes contundentes, breves, concretas, signos de exclamación que, reemplazando las preguntas, se hacen oír en gritos.

En Salarios del impío (1993), se entreteje un juego de pequeños gestos que pasan por el tema del exilio, el amor, la soledad, el miedo y la muerte, apenas como un roce, dejándolos entrever tenuemente, pero con una fuerza conceptual que permite adivinarlos claramente. Ideas que no terminan de completarse, una especie de cuadro donde todas las figuras están constituidas por líneas abiertas, en fuga, saliendo y entrando en él. Un nuevo encuentro en la misteriosa aventura del lenguaje, un libro que se presenta caprichoso, e intenta mostrar “la otra cara de la moneda”

Esta obsesión por encontrar respuestas, que a la vez va produciendo una abstracción se verá continuada con Incompletamente (1997), por medio de técnicas que derivan del soneto. Entre estos dos libros, aparece la lírica extrema de Dibaxu (1994), poemas de amor escritos en sefardí y castellano, indagando en el origen mismo de la lengua.

el pájaro se desampara en su
vuelo/quiere olvidar las alas/
subir de la nada al vacío donde será materia y se acuesta

como luz en el sol/es
lo que no es todavía/igual al sueño
del que viene y no sale/traza
la curva del amor con muerte/va

de la coincidencia al mundo/se encadena
a los trabajos de su vez/retira
el dolor del dolor/dibuja

su claro delirio
con los ojos abiertos/canta
incompletamente

La obra de Gelman es, tal vez una de las más sugestivas de hispanoamérica, su realismo crítico, ese intimismo a flor de piel, el sentimiento descarnado que, coronado de diminutivos y giros entrecortados, la revisten de ternura, convierten la obsesión en posibilidades estéticas renovadas, frescas, le dan a la poesía contemporánea un brillo de esperanza y de fe.

Juan Gelman, con sus mejor arma, la palabra, no se dejó vencer por un terrible destino, transformando en arte todo su dolor y jurando, alguna vez matar a la derrota.

Hoy, luego de una búsqueda larga y ardua, con la recuperación de su nieta, nacida en cautiverio y con el flamante Premio Juan Rulfo, entre sus manos, sabemos bien que lo ha logrado.

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BIBLIOGRAFÍA DE JUAN GELMAN

Poesía

Violín y otras cuestiones, Gleizer, Buenos Aires, 1956.
El juego en que andamos, Nueva Expresión, Buenos Aires, 1959.
Velorio del solo, Nueva Expresión, Buenos Aires, 1961.
Gotán La Rosa Blindada Buenos Aires, 1962.
Cólera buey, La Tertulia, La Habana,1965.
Los poemas de Sidney West, Galerna, Buenos Aires, 1969.
Fábulas, La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1971
Cólera buey, La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1971.
Relaciones, La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1973.
Hechos y relaciones, Lumen, barcelona, 1980.
Si dulcemente, Lumen, 1980.
Citas y comentarios, Visor, Madrid, 1982.
Hacia el Sur, Marcha, México, 1982.
Exilio, (Incluye Bajo la lluvia ajena/notas al pie de una derrota y tres textos de Osvaldo Bayer). Legasa, Buenos Aires, 1984.
Com/posiciones, Ediciones del Mall, Barcelona, 1986.
Interrupciones II, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1986.
Interrupciones I, Libros de Tierra Firme/último Reino, Buenos Aires, 1988.
Anunciaciones, Visor, Madrid, 1988.
Carta a mi madre, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989.
Salarios del impío, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993.
Dibaxu, Seix Barral, Buenos Aires, 1994.
Incompletamente, Seix Barral, Buenos Aires, 1997.

Antologías

Obra poética, Corregidor, Buenos Aires, 1975.
Poemas, Casa de las Américas, La Habana, 1960. (Al cuidado de Mario Benedetti y Jorge Timossi.)
Poesía, Casa de las Américas, La Habana, 1985. (Prólogo y selección de Víctor Casaus.)
Antología poética, Vintén, Montevideo, 193. (Selección, prólogo y bibliografía completa de Lilián Uribe.)
Antología personal, Desde la Gente, Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Buenos Aires, 1993.
En abierta oscuridad, Siglo XXI, México, 1993.
Antología poética, EspasaCalpe, Buenos Aires, 1994. (Selección y prólogo de Jorge Fondebrider.)
De palabra, Visor, Madrid, 1994.

Traducciones

La poesía de Gelman tiene ya traducciones al inglés, francés, alemán, turco, italiano, holandés, húngaro, sueco, checo y portugués. Destacan, entre ellos, la edición de Gotán al italiano en 1980 (que obtuvo el Premio Internacional Mondello) y Silencio de los ojos (traslado al francés de Relaciones, hechos y notas) aparecido en 1981 con prólogo de Julio Cortázar. Recientemente, acaban de publicarse Unthinkable Tenderness (selección y traducción de Joan Lindgren), University of California Press, Berkeley, y Obscur Ouvert, (selección y traducción de Jean Portante), editios PhiEcrits des Forges, Luxemburgo-Québec.

Otros

Prosa de prensa, Ediciones B, España,1997.
Ni el flaco perdón de Dios /Hijos de desaparecidos (en coautoría con Mara La Madrid), Planeta, Buenos Aires, 1997.

Libros sobre Gelman

Santiago Bullrich, Recreación y realidad en Pisarello, Gelman y Vallejo, Jorge Alvarez, Buenos Aires, 1964.
Daniel Barros, Poesía sudamericana actual (Gelman, Teillier, Benedetti), Miguel Castellote, Madrid, 1972.
Mario Benedetti, Juan Gelman y su ardua empresa de matar la melancolía, en Los poetas comunicantes, Marcha, Montevideo, 1972.
Edgar O Hara, Juan Gelman: la realidad contra la poesía, en Desde Melibea, ediciones Ruray, Lima, 1980.
Jaime Giordano, Juan Gelman: el dolor de los otros, en Dioses, antidioses/ Ensayos críticos sobre poesía hispanoamericana, ediciones Lar, Santiago, 1987.
Miguel Dalmaroni, Juan Gelman contra las fabulaciones del mundo, Almagesto, Buenos Aires, 1993.
Jorge Boccanera, Confiar en el misterio (Viaje por la poesía de Juan Gelman), Sudamericana, Buenos Aires, 1994.
Críticos varios, Como temblor del aire/ La poesía de Juan Gelman (compilación de artículos a cargo de Lilián Uribe), Vintén, Montevideo, 1995.
María del Carmen Sillato, Juan Gelman. Las estrategias de la otredad, Beatriz Viterbo, Buenos Aires, 1996.

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